Gaza: crecer entre la guerra
Gaza: crecer entre la guerra – no debería ser normal-. Hay cosas que nunca deberían formar parte de la niñez.
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Descubre la Mesa de Regalos de Save the Children en Amazon y ayuda a equipar espacios donde niñas y niños pueden aprender, jugar y crecer. Hay regalos que duran un momento. Y hay regalos que se convierten en leyendas. En Save the Children creemos que las grandes historias comienzan con Read more
Las niñas y los niños sienten muchas cosas, pero no siempre saben cómo explicarlas. Y cuando no encuentran cómo hacerlo, eso no desaparece, solo cambia de forma: se convierte en silencios difíciles de interpretar, en cambios de ánimo o, simplemente, se queda guardado.
Se llevará a cabo en el municipio de Chemax una campaña integral de salud comunitaria que busca promover el acceso a servicios básicos, la prevención de enfermedades y el fortalecimiento de entornos saludables para la población, especialmente para niñas, niños y adolescentes.
Durante 2025, la organización impactó a 556,087 niñas, niños, adolescentes y personas adultas en 18 estados de la República, a través de programas enfocados en educación, salud física y mental, protección, medios de vida y respuesta humanitaria, consolidando un modelo de intervención integral que atiende las múltiples dimensiones.
Cuando hablamos de niñas, niños y adolescentes, la felicidad también tiene que ver con algo que pocas veces se menciona: la salud mental, porque el bienestar emocional no aparece por arte de magia.
Save the Children y la fotógrafa de moda Sofimak anunciaron una colaboración para impulsar “Un Click por la Niñez”, una experiencia fotográfica con causa que busca recaudar fondos.
Dormir debería ser algo sencillo. Algo que ocurre casi sin pensar. Pero no siempre funciona así. A veces creemos que, si las niñas y los niños están cansados, simplemente se quedarán dormidos. Pero el descanso no depende solo del cansancio físico, también depende de cómo se sienten por dentro.
Crecer con miedo tiene consecuencias. Cuando una niña aprende que debe estar atenta todo el tiempo —a lo que dice, a cómo se viste, a cómo responde, a no provocar, a no incomodar— su cuerpo nunca descansa y, si el cuerpo no descansa, la mente tampoco.
La discriminación no aparece de repente, empieza en el salón de clases, en la fila de un trámite, en la forma en que se recibe —o se cuestiona— a quien llega de otro lugar. Son gestos pequeños que se repiten hasta volverse norma y que terminan marcando quién se siente parte y quién aprende a hacerse a un lado.