La educación en México no se vive únicamente dentro del aula. Ocurre también en los trayectos largos para llegar a la escuela, en los hogares donde no siempre hay un espacio para estudiar y en los contextos que marcan el ritmo del aprendizaje. Enseñar y aprender sucede entre realidades desiguales, recursos limitados y un esfuerzo cotidiano que muchas veces no se ve.

Hablar de educación hoy implica mirar más allá de los planes de estudio. Significa reconocer que cada experiencia de aprendizaje está atravesada por factores sociales, económicos y culturales que influyen directamente en lo que es posible aprender y en cómo se logra sostener ese proceso día con día.
Hemos avanzado, pero no para toda la niñez
En los últimos años se han registrado avances importantes. Hoy, casi 9 de cada 10 niñas y niños en edad de educación básica están inscritos en la escuela. Y, después de la pandemia, muchas trayectorias que se habían interrumpido comenzaron a retomarse, especialmente en educación media superior.
Sin embargo, este avance no llega de la misma manera a todas las personas. En México, más de 24 millones de personas viven con rezago educativo, lo que significa que no han podido completar los aprendizajes básicos correspondientes a su edad.
Cuando aprender depende del lugar donde naces
La experiencia educativa cambia drásticamente según el contexto. Mientras algunas escuelas cuentan con servicios completos y espacios adecuados, otras operan con carencias que afectan el aprendizaje cotidiano:
- 4 de cada 10 escuelas indígenas no cuentan con agua potable ni lavamanos.
- En comunidades rurales y marginadas, estas condiciones impactan directamente en la salud, la asistencia y la permanencia escolar.
A esto se suman barreras adicionales para niñas y niños migrantes, con discapacidad o que viven en contextos de pobreza. En el país, más de 4 millones de niñas y niños están fuera de la escuela, y alrededor de 600 mil se encuentran en riesgo de abandonarla.

Lo que se pierde cuando la escuela se interrumpe
Cuando la educación se interrumpe, las consecuencias no siempre son inmediatas, pero sí profundas. Se reducen las oportunidades, se limitan los ingresos futuros y se vuelve más difícil romper ciclos de pobreza que se repiten de generación en generación.
Además, la exclusión educativa incrementa otros riesgos presentes en la vida de niñas y niños: migración forzada, exclusión social y mayor exposición a la violencia.

¿Qué hacemos desde Save the Children?
Desde Save the Children trabajamos para que estudiar no sea un privilegio. Nuestro trabajo busca acompañar a niñas, niños y sus familias en los momentos en los que el acceso a la educación está en riesgo.
Algunas de las acciones que impulsamos son:
- Fortalecer el aprendizaje desde la primera infancia, formando a docentes en enfoques como el aprendizaje a través del juego y apoyando a madres, padres y cuidadores en prácticas de crianza con ternura.
- Implementar el programa 1, 2, 3 por el aprendizaje, que integra protección infantil, salud mental, alimentación adecuada y entornos estimulantes desde los primeros años de vida.
- Instalar aulas digitales y acompañar procesos de reincorporación escolar, promoviendo metodologías inclusivas que se adaptan a distintas realidades y necesidades.
- Impulsar la educación bilingüe e intercultural, especialmente en español y maya, reconociendo la lengua como parte esencial del derecho a aprender.
- Promover espacios educativos libres de discriminación y violencia de género, donde todas las niñas y niños tengan las mismas oportunidades de aprender y desarrollarse.
- Responder en contextos de emergencia, instalando aulas temporales, entregando kits educativos y garantizando que la escuela no desaparezca cuando más se necesita.
- Acompañar a familias en situación de movilidad en estados como Baja California, Chiapas, Chihuahua, Oaxaca, Sonora, Tabasco y Tamaulipas, apoyando la continuidad educativa y la protección de la niñez.
Educar es una responsabilidad compartida
La educación no es un trámite ni un favor. Es un derecho que sostiene muchos otros. Cuando una niña o un niño queda fuera de la escuela, no solo pierde aprendizajes: pierde un espacio de cuidado, de expresión y de protección.
Hoy, miles de niñas y niños enfrentan barreras para aprender que no deberían existir. Tu donación nos permite seguir fortaleciendo espacios de aprendizaje y responder cuando la escuela está en riesgo.