Caracas, 24 de julio de 2026. – A un mes de los dos terremotos que sacudieron Venezuela, niñas y niños afectados por la emergencia cuentan que extrañan sus hogares, sus escuelas y a sus seres queridos y amistades que se encuentran entre las casi 5,400 personas que perdieron la vida en el desastre, señaló Save the Children

En testimonios profundamente conmovedores, niñas, niños y sus madres y padres, quienes reciben apoyo de Save the Children, compartieron con la organización los riesgos y las dificultades de vivir en campamentos temporales. Mientras las familias enfrentan su propio duelo y las pérdidas sufridas, madres y padres expresan también la preocupación constante por la seguridad de sus hijas e hijos. 

Los terremotos de magnitud 7.2 y 7.5 registrados el 24 de junio destruyeron viviendas e infraestructura en distintas zonas de Venezuela. Más de 16,700 personas resultaron heridas, más de 23,300 permanecen desplazadas en campamentos de transición y miles más sobreviven en asentamientos improvisados con tiendas de campaña, donde el acceso a agua potable y sanitarios sigue siendo muy limitado

Heriberto*, de 7 años y originario de La Guaira, fue desplazado junto con su familia y su perro Deimos el mismo día del terremoto. Dice que le preocupa que reconstruir todo lo que perdieron pueda tomar mucho tiempo. 

Recuerda el miedo que sintió la noche del sismo: “Me dio muchísimo miedo. Yo decía: ‘¡Mamá, mamá, no me quiero morir!’… Un piso se convirtió en planta baja. No sé cómo pasó eso. Y cuando vi todo, toda La Guaira, estaba así, toda destruida, llena de escombros. Yo creo que esto tarda años en repararse. Años, no sé.” 

A pesar de todo lo vivido, Heriberto* procura concentrarse en aquello que todavía le da alegría, como jugar con sus Legos, andar en bicicleta y en scooter, y pasar tiempo con sus amigos. También conserva intactos sus sueños para el futuro y para un mundo mejor. 

“Lo que más quisiera es que, si todos tenemos hambre, hubiera comida.”…”Quiero ser futbolista… y también voy a ser piloto de avión.” 

Alba*, de 11 años, quien debía graduarse de la primaria el pasado 30 de junio, cuenta que los terremotos transformaron su vida en un instante, dejando en pausa todo lo que conocía: 

“Nunca había pasado por algo así. Se siente muy extraño estar aquí… Todo esto ha pasado muy despacio. Yo pensaba que solo iba a estar aquí dos meses, un mes y ya, pero no.

También explica que le cuesta dormir. “A veces necesito dormir más porque me levanto temprano todos los días. A veces me despierto a media noche y ya no puedo volver a dormir.” 

Marcela*, de 33 años, quien fue desplazada junto con su hija Emma*, de cuatro años, asegura que una de las partes más difíciles de esta emergencia ha sido ver el impacto que ha tenido en su hija:

“Antes de que todo esto pasara, mi hija era una niña que veía sus caricaturas, iba a la escuela; era una niña muy tranquila. Ahora, a cualquiera que se le acerca le dice: ‘Se rompió [mi casa]'”… “Tienes que esforzarte el triple para darles el mismo apoyo de antes porque, lamentablemente, ya no tienen una cama ni las mismas comodidades. Poco a poco te vas adaptando a esta realidad porque esta realidad no es un sueño.” 

Madres, padres y organizaciones humanitarias también advierten que las niñas, niños y adolescentes que viven en situación de desplazamiento enfrentan riesgos cada vez mayores para su seguridad debido a la falta de protección, privacidad e iluminación durante la noche, lo que coloca especialmente a niñas y mujeres en una situación de mayor vulnerabilidad. 

Rosa Iciela*, de 33 años y madre de Alba*, explica que las condiciones de hacinamiento hacen que viva preocupada por la seguridad de su hija. Aunque procura mantenerla siempre cerca, reconoce que no siempre es posible:

“En la noche la gente pasa caminando. Nunca sabes quién viene detrás de ti. Eso es muy difícil, porque ellas siguen siendo niñas y aquí hay muchísima gente, muchos hombres que nunca habíamos visto”… “Creo que el mayor miedo de cualquier mamá es que le pase algo a sus hijos.” 

María Mercedes Liévano, directora interina de Save the Children en Venezuela, señaló:

“Las niñas y los niños en Venezuela siguen viviendo en la incertidumbre después de que los terremotos de junio les arrebataran su sensación de seguridad, su rutina y su vida cotidiana. Nos cuentan que extrañan sus hogares, sus escuelas y a sus seres queridos, y muchas y muchos continúan cargando con el trauma y el duelo que dejó esta emergencia.

Un mes después, quizá el desastre ya no ocupe tantos titulares, pero este no es el momento para que el mundo deje de mirar a las niñas y los niños de Venezuela, quienes siguen enfrentando cada día las consecuencias de los terremotos. Incluso niñas y niños de apenas siete años nos hablan de su preocupación por el futuro.

Las heridas físicas y emocionales que deja un terremoto de esta magnitud no sanan de un día para otro. Las niñas y los niños necesitan apoyo inmediato, pero también de largo plazo, para evitar que esta devastadora emergencia tenga consecuencias permanentes en sus vidas. La protección y el apoyo psicosocial son prioridades urgentes, junto con el acceso a servicios de salud, agua potable, alimentación y refugio.” 

Save the Children trabaja en Venezuela habilitando espacios seguros donde niñas y niños pueden acceder a apoyo para su salud mental y continuar con su aprendizaje mientras las escuelas permanecen cerradas. Quienes presentan necesidades más complejas son canalizados para recibir atención especializada. La organización también trabaja con autoridades y organizaciones locales brindando atención primaria de salud mediante clínicas móviles, además de distribuir kits de higiene, agua potable y suministros esenciales. 

Save the Children trabaja en Venezuela desde 2019. Desde que la crisis humanitaria comenzó a agravarse rápidamente hace algunos años, la organización ha ampliado su respuesta junto con organizaciones locales para atender al creciente número de niñas, niños y familias que requieren apoyo. Actualmente brinda asistencia en salud, nutrición, educación, protección infantil, refugio, agua, saneamiento e higiene, así como en seguridad alimentaria y medios de vida. 

Save the Children es la organización independiente líder en la promoción y defensa de los derechos de niñas, niños y adolescentes. Trabaja en más de 120 países, atendiendo situaciones de emergencia y programas de desarrollo. Apoya a las niñas y niños a tener una niñez saludable y segura. En México, trabaja desde 1973 con programas de salud y nutrición, educación, protección y defensa de los derechos de la niñez y adolescencia, en el marco de la Convención sobre los Derechos del Niño de Naciones Unidas.    

Visita www.savethechildren.mx y nuestras redes sociales:   
Facebook @SavetheChildrenMexico  
X: @SaveChildrenMx  
Instagram: @savethechildren_mx  
TikTok: @savethechildren_mx 
LinkedIn: Save the Children México   
Threads: @savethechildren_mx  

Yessica Valdez – yessica.valdez@savethechildren.org