NACIONES UNIDAS, 27 de agosto de 2025 – Se presenta a continuación la declaración de Inger Ashing, directora General de Save the Children International, realizada ante el Consejo de Seguridad de la ONU el miércoles 27 de agosto.
“La hambruna en Gaza ya está aquí. Una hambruna provocada. Una hambruna anunciada. Una hambruna creada por las personas. Mientras hablamos, las niñas y niños en Gaza están siendo sistemáticamente privados de alimento hasta morir. Esta es una política deliberada. Es el uso del hambre como método de guerra en sus términos más crudos“.
Las clínicas de Save the Children en Gaza están desbordadas por la necesidad; están llenas de niñas y niños desnutridos. Pero también en silencio, porque ellas y ellos no tienen fuerzas para hablar o siquiera llorar de dolor: Yacen allí demacrados, literalmente consumiéndose. Sus pequeños cuerpos están vencidos por el hambre y la enfermedad. Las provisiones médicas y de alimentación especializada que requieren prácticamente se han agotado. Y, sin ellos, desnutridos morirán.
A escasos kilómetros se halla un mar de provisiones: miles y miles de vehículos cargados de artículos esenciales para salvar vidas, pero todos están bloqueados. El Gobierno de Israel podría poner fin a esta hambruna esta misma noche si decidiera terminar su obstrucción deliberada y nos permitiera a los trabajadores humanitarios hacer nuestro trabajo. En lugar de eso, hay informes de una escalada de la actividad militar israelí en la Ciudad de Gaza, más ataques a hospitales, más muertes.
En nuestros Espacios Amigables para la Niñez, las niñas y los niños dibujan lo que llamamos “nubes de deseos” para imaginar un futuro mejor. En Gaza, solían desear ir a la escuela, estar tranquilos, o volver a ver a sus amigos. Desde que comenzó el asedio en marzo, sus respuestas empezaron a ser sobre el deseo de tener comida. Y, en las últimas semanas, incluso nos han compartido que desean estar muertos.
Un niño escribió: “Quisiera estar en el cielo donde está mi madre, en el cielo hay amor, hay comida y agua”.
Las niñas y niños están siendo asesinados en Gaza – por bombas, balas y ahora por hambre – toda una generación en riesgo de ser aniquilada. Cada persona que toma decisiones en cada capital del mundo – todos los presentes en esta sala – tiene una responsabilidad legal y moral de actuar para detener estas atrocidades.
La hambruna significa que ya no hay puntos de quiebre ni alarmas por sonar. Es el peor escenario posible. Aunque lo habíamos advertido, esto se ha estado construyendo intencionalmente desde hace dos años.
La hambruna es un término técnico: lo determina un organismo independiente, de prestigio mundial, conocido como IPC. Cuando no hay suficiente alimento, las niñas y niños se vuelven agudamente desnutridos y después mueren lenta y dolorosamente. Eso, en términos simples, es lo que es una hambruna. Midiendo el peso de un niño en relación con su estatura, y el grosor de su brazo para evaluar cuánta grasa y músculo le quedan, podemos medir objetivamente en tiempo real la lenta caída en el horror de la inanición. La vida de al menos 132,000 niños menores de cinco años en Gaza está ahora en riesgo de desnutrición aguda. Esta cifra se ha duplicado desde mayo de 2025. Todos los demás indicadores confirman la evaluación del IPC.
En las dos primeras semanas de agosto, más de la mitad de las mujeres embarazadas y madres recientes atendidas en las clínicas de Save the Children estaban desnutridas, siete veces más que antes de que iniciara el asedio en marzo.
Ya se nos agotó el suplemento diseñado para evitar que las mujeres embarazadas y madres recientes caigan en desnutrición. Este es el resultado previsible de una política de asedio sostenido sobre alimentos, medicinas y combustible.
Este mes, más de 100 organizaciones humanitarias pedimos el fin de la utilización del acceso a la ayuda como arma en Gaza. Estas ONG hemos trabajado en el territorio palestino ocupado durante décadas y contamos con la confianza y experiencia necesarias. Además, las autoridades israelíes han rechazado solicitudes de decenas de ONGs para ingresar bienes vitales a Gaza y han condicionado la continuidad de operaciones a nuevas normas de registro. Dichas normas obligan a actores humanitarios imparciales a realizar acciones ilegales, inseguras e incompatibles con los principios humanitarios. El resultado es una mayor obstrucción al acceso humanitario libre y con principios.
Las niñas y niños niños en Gaza no necesitan llamadas “soluciones creativas”. No necesitan lanzamientos aéreos que casi no entregan ayuda y a veces matan civiles. Tampoco sistemas de distribución militarizados e inhumanos donde cientos de civiles han sido asesinados al intentar conseguir comida, obligando a los sobrevivientes a elegir entre ser mutilados y humillados recogiendo migajas o ver cómo sus seres queridos se consumen frente a sus ojos. Cada vez más familias llaman a estos puntos de distribución “las fauces de la muerte”.
Lo que las niñas y niños en Gaza necesitan es que los Estados Miembros actúen. La violencia interminable, el asedio cruel e ilegal, el bloqueo del sistema humanitario liderado por la ONU, las matanzas de trabajadores humanitarios, la prohibición de la UNRWA y la obstrucción y amenazas de desregistro contra ONGs están provocando la catástrofe humanitaria que, a su vez, causa la hambruna.
Entidades independientes con mandato para concluir si se cometen crímenes de atrocidad y crímenes de guerra ya lo han determinado. Además, se están cometiendo violaciones graves contra la niñez a un ritmo sin precedentes en el territorio palestino ocupado, según los informes anuales del Secretario General. La abrumadora mayoría fueron perpetradas contra niñas y niños palestinos, aunque también hay violaciones contra niñas y niños israelíes. Cada niño tiene derecho a sobrevivir, a estar seguro y a tener un futuro. Cualquier violación es un exceso intolerable.
La violencia en Cisjordania ha ido escalando a un ritmo alarmante. Las niñas y niños enfrentan demoliciones de casas, desplazamientos, hostigamiento e intimidación por parte de las fuerzas y colonos israelíes, incluso en el camino y durante la escuela. El costo en su salud mental, en mentes aún en formación, es devastador. Save the Children está particularmente alarmada por la detención de niños palestinos en el sistema de detención militar israelí, que constituye una crisis de derechos de la niñez.
Ningún niño debería entrar en contacto con un tribunal militar, sin embargo, las niñas y niños palestinos son los únicos en el mundo que son procesados sistemáticamente en tribunales militares. Estos tribunales no cumplen los estándares internacionales de justicia juvenil. Es un sistema abusivo e inhumano, donde reportan, de forma constante, haber sido abusados física, emocional y sexualmente, humillados y privados de comida. Ellas y ellos deben ser liberados de inmediato para evitar mayores daños y protegerlos de prácticas que podrían constituir tortura. Esto debe terminar. Debe haber rendición de cuentas por todos los crímenes cometidos contra niños, civiles y rehenes.
Las niñas y niños en Gaza requieren urgentemente lo siguiente: Un alto al fuego inmediato y definitivo, y la liberación de todos los que han sido privados de libertad, incluidos los rehenes y en detención militar. El Gobierno de Israel debe levantar el asedio y permitir el flujo de ayuda. La única manera de lograrlo es a través de una coordinación liderada por la ONU, sin obstáculos. Los Estados Miembros deben actuar. Apoyar mecanismos de rendición de cuentas, poner fin a las transferencias de armas, negarse a financiar esquemas de ayuda militarizada. No arriesguen complicidad en atrocidades.
Quiero concluir explicando brevemente qué significan la desnutrición y el hambre para un niño. Después de un día sin comida, las niñas y niños empiezan a cambiar: pierden energía, concentración y se irritan. Tras varios días sin alimento, sus cuerpos empiezan a degradarse. El cuerpo comienza a consumir su propia grasa para sobrevivir. Pierden el apetito y la capacidad de concentrarse.
Después de dos semanas, el proceso se acelera y sus pequeños cuerpos se deterioran rápidamente. Corazón, hígado y riñones se debilitan, las infecciones se propagan con facilidad al colapsar su sistema inmunológico. Son vulnerables a diarrea, neumonía, sepsis. En este punto ya no queda grasa, así que el cuerpo empieza a literalmente devorarse a sí mismo, lentamente, dolorosamente, consumiendo los músculos y los órganos vitales.
El vientre se hincha y la piel se vuelve frágil. A las tres semanas, el proceso de inanición alcanza su fase final y catastrófica. Presentan lesiones en los ojos y quedan ciegos, el cabello se les cae, los órganos colapsan. Incapaces de moverse, hablar o llorar, dan su último aliento. Quienes logran recibir atención nutricional y médica urgente suelen crecer con retraso. Una niña o niño con retraso en el crecimiento probablemente tendrá un desarrollo cognitivo limitado, un sistema inmunológico debilitado y un mayor riesgo de enfermedades crónicas.
Los bebés nacidos de madres desnutridas probablemente también sean más pequeños de por vida. Muchos efectos de la hambruna no se pueden revertir. La muerte y la pérdida, el daño físico y mental, perdurarán toda la vida e incluso generaciones. En palabras de una enfermera de nutrición que trabaja en nuestras ahora silenciosas clínicas: “El hambre está escrita en los cuerpos de nuestros niños, un recordatorio constante de que la mera supervivencia se ha vuelto incierta en Gaza.”
Durante casi dos años, la comunidad internacional no ha protegido a las niñas y niños palestinos. Hasta que decidan actuar, este es el destino que están garantizando para la niñez en Gaza. La inacción es una elección. La indecisión es complicidad.
Las niñas y niños han llegado a su punto de quiebre. ¿Dónde está el suyo?”
ACERCA DE SAVE THE CHILDREN
Save the Children es la organización independiente líder en la promoción y defensa de los derechos de niñas, niños y adolescentes. Trabaja en más de 120 países, atendiendo situaciones de emergencia y programas de desarrollo. Apoya a las niñas y niños a tener una infancia saludable y segura. En México, trabaja desde 1973 con programas de salud y nutrición, educación, protección y defensa de los derechos de la niñez y adolescencia, en el marco de la Convención sobre los Derechos del Niño de Naciones Unidas.
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