Nuestro corazón está con las niñas, niños y familias afectadas por las devastadoras inundaciones en Texas.

En Save the Children, estamos siguiendo de cerca lo que ocurre con el desbordamiento del río Guadalupe en Texas. Aunque por ahora no hemos activado una respuesta en terreno, estamos trabajando en acciones estratégicas para estar listos ante cualquier necesidad que pudiera surgir. Porque cuando una emergencia golpea, las niñas y los niños son siempre los más vulnerables.

Sabemos que en estos momentos la contención emocional es tan urgente como la ayuda material. Por eso, es importante hablar con las niñas y niños de manera abierta, clara y serena sobre lo que está ocurriendo. Evitar el tema solo incrementa su miedo y confusión. Ellos necesitan sentir que hay adultos que los cuidan, que están presentes, que les ofrecen seguridad.

Las inundaciones no solo inundan calles. Arrasan con hogares, destruyen escuelas, cultivos y rutinas, y obligan a muchas familias a dejarlo todo atrás. A menudo, las niñas y niños no tienen un camino de regreso a lo que antes era su vida. A esto se suman las enfermedades transmitidas por el agua y el riesgo constante de desplazamiento y pérdida.

Hoy, 500 millones de niñas y niños viven en zonas propensas a inundaciones. Y lo que antes era una amenaza ocasional, se está volviendo cada vez más frecuente.

¿Por qué es tan urgente actuar?

1,200 millones de niñas y niños en el mundo viven en regiones en riesgo extremo por inundaciones, sequías severas y otras amenazas climáticas.
Una niña o niño nacido en 2020 vivirá, en promedio, 2.8 veces más inundaciones fluviales que alguien nacido en 1960.
Como vimos en Pakistán, después de las últimas inundaciones el hambre aumentó en un 45%.

El cambio climático no es una amenaza lejana. Ya está afectando a la niñez de hoy. Y si no actuamos ahora, las consecuencias serán irreversibles.

Desde Save the Children, seguimos trabajando para brindar ayuda humanitaria a comunidades afectadas por fenómenos climáticos extremos como las inundaciones. Porque cada niña y niño merece crecer a salvo, con un futuro por delante.