¿Cuáles son las preocupaciones “normales” de una niña o niño de 8 años? Hay algunos que piensan en su tarea, sus juegos o lo que van a pedir el día de su cumpleaños. Ellas y ellos crecen soñando con aventuras ¡y es muy bonito!
Sin embargo, otros se enfrentan a preocupaciones más complejas como lo es afrontar un viaje migratorio, una decisión que no está tomada desde su albedrío, pero que se vuelve, en muchos casos, la alternativa para mantenerlos a salvo, libres de peligros como la violencia o para tratar de salir de un contexto de pobreza, que limita todos sus derechos como la educación o la salud. Cuando todo eso se junta, migrar deja de ser una elección y se convierte en la única salida.

Causas de la migración: Ya no hay otra opción
En algunas comunidades, estudiar implica cruzar territorios controlados por grupos delictivos. Y denunciar la violencia en casa ni siquiera es una opción. Entonces, ¿qué hace una familia cuando vivir con tranquilidad cada día se vuelve más difícil?
La respuesta más esperanzadora, para muchos de ellos, se encuentra en migrar. Pero esta no es una decisión sencilla, el trayecto es largo, desconocido y muchas veces silencioso. Y, como te podrás imaginar, es mucho más complejo si este viaje lo emprende una niña o niño solo.
En el camino, aparecen quienes prometen ayuda y luego desaparecen. Quienes se aprovechan del miedo, del hambre y del silencio. A veces los usan para cruzar cosas. Otras, los obligan a quedarse.
Mientras tanto, sin documentos, sin acompañantes y sin saber a quién pedir ayuda, las probabilidades de ser víctimas de trata, abuso o reclutamiento crecen con cada paso.
Cifras clave:
- El 21.3 % de las niñas y niños migran para reencontrarse con su familia.
- El 11.6 % lo hace por conflictos en su comunidad.
- El 7.7 % se va sin entender por qué, solo saben que quedarse ya no es una posibilidad.
Un camino lleno de obstáculos: Karen, una niña migrante
Karen*, una niña de 13 años, vio cómo su mamá tuvo que migrar para buscar mejores oportunidades y darle una vida más digna. La distancia pronto se volvió insoportable y decidió emprender el viaje sola para reencontrarse con ella.
En el trayecto enfrentó peligros que la hicieron temer por su vida, pero se aferró a la esperanza de volver a abrazar a su madre y recuperar lo que más anhela: su familia.
Llegar no es el final del camino, los desafíos continúan
Migrar no es solo dejar un lugar, es enfrentarse a un camino donde la incertidumbre se vuelve la única compañía. Incluso al llegar, los desafíos continúan:
- Procesos legales complejos.
- Retrasos educativos.
- Rechazo y discriminación.
- Espacios no pensados para la niñez.
Niñas, niños y adolescentes que ya han dejado todo atrás, siguen buscando un lugar donde puedan ser solo eso: niñas y niños con la oportunidad de soñar, crecer y aprender sin miedo.
¿Qué podemos hacer frente a la migración infantil?
- Informarnos sobre las causas y consecuencias de la migración forzada.
- Apoyar a organizaciones que trabajan por la niñez migrante, como Save the Children.
- Compartir historias para visibilizar la situación.
¿Y tú, qué harías si tuvieras que empezar de cero, una y otra vez?
Conoce más de este tema en nuestra investigación “HALDO on the Move: Evaluación del aprendizaje y desarrollo de Niñas Niños y Adolescentes en situación de desplazamiento forzado en México”