Venezuela, tres meses después: la historia de Emma y nuestra respuesta. Han pasado tres meses desde los terremotos de junio de 2026 que sacudieron Venezuela, y cientos de miles de niñas y niños todavía viven con las consecuencias de un desastre que cambió sus vidas de la noche a la mañana. Miles de familias siguen en refugios temporales mientras sus hogares permanecen dañados o destruidos, en un contexto de pobreza y vulnerabilidad que ya afectaba a millones de personas antes del terremoto.
A continuación te contamos la historia de Emma y su familia y un resumen de cómo hemos respondido hasta ahora.
La historia de Emma
Emma*, de nueve años, y su mamá Alondra*, de 37, acababan de volver de la iglesia cuando el terremoto sacudió su edificio. Sin tiempo para escapar, se abrazaron y rezaron juntas mientras todo temblaba a su alrededor. Quedaron atrapadas cerca de una hora y media hasta que un familiar logró sacarlas. Desde entonces, viven en un refugio temporal.
Emma no ha podido volver a la escuela y extraña a sus amigos, maestros y hasta la tarea, pero habla con entusiasmo de regresar al salón de clases y sueña con ser doctora, veterinaria o maestra como su mamá. Hoy asiste a uno de nuestros espacios seguros, donde juega, dibuja y canta junto a otros niños, recuperando algo de rutina.
“Por eso, cuando llega Save the Children, la llevo. Me dice que le gusta porque juegan, colorean, cantan”, cuenta Alondra.
Para ella, que también es maestra, la prioridad es clara: “La educación de mi hija es primordial, no la voy a sacar de la escuela, mucho menos por este terremoto”.



La situación actual en Venezuela
Las lluvias intensas del último mes agravaron la situación de miles de familias como la de Emma: exposición a la intemperie, inundaciones que dificultan la recuperación, y fuentes de agua contaminadas que exponen a la niñez a nuevos riesgos de salud. Cerca de 900 escuelas resultaron afectadas por los sismos, muchas de ellas aún dañadas o siendo usadas como refugio, por lo que niñas y niños también pierden acceso al aprendizaje y a la rutina y seguridad que da un entorno educativo.
Nuestra respuesta
Desde las primeras 24 horas, Save the Children está en el terreno junto a socios locales, con foco inicial en La Guaira y las zonas más afectadas de Caracas.
Hasta hoy, hemos llegado a 30,844 personas, entre ellas 14,032 niñas y niños.
Como parte de nuestro apoyo, estos meses brindamos:
- Refugio, agua e higiene para miles de familias: 5,381 personas recibieron agua limpia e higiene mediante puntos de hidratación y estaciones de lavado de manos, incluyendo kits familiares y de higiene menstrual.
- Salud, nutrición y alimentos para más de 14,500 personas, incluyendo la distribución de 500 kits de alimentos con arroz, harina, lentejas y otros básicos.
- 16 espacios seguros donde niñas y niños juegan, aprenden y reciben apoyo emocional, en colaboración con nuestro socio local Construyendo Futuros.
- 120 docentes capacitados para acompañar el regreso a clases de la niñez afectada.
- Apoyo en efectivo a socios locales que ya trabajaban en las comunidades afectadas, asegurando una respuesta más rápida, sostenible y adaptada a cada realidad.
Lo que sigue
Aunque la respuesta inmediata redujo los riesgos más urgentes, esta emergencia está lejos de terminar para la niñez. Mientras la atención internacional y el financiamiento de emergencia empiezan a disminuir, es urgente invertir en la recuperación a mediano y largo plazo. Por eso seguimos trabajando para:
- Ayudar a niñas y niños a volver a la escuela para retomar su aprendizaje y protegerlos de mecanismos de afrontamiento dañinos.
- Fortalecer la protección infantil y los mecanismos de gestión de casos para niñez desplazada, especialmente ahora que los refugios colectivos cierran y las familias se dispersan hacia nuevos destinos.
- Brindar apoyo psicosocial a largo plazo a niñas, niños y cuidadores que continúan enfrentando ansiedad, pérdida de rutina y crecientes dificultades económicas.
- Restablecer los servicios de salud esenciales, fortalecer las capacidades del personal de salud, e integrar apoyo nutricional y de salud mental, ayudando a las comunidades a ser más resilientes ante futuros impactos.
Tres meses después, familias como la de Emma y Alondra siguen trabajando para reconstruir sus vidas. Mientras la niñez de Venezuela se prepara para un nuevo ciclo escolar, los espacios seguros, la rehabilitación de escuelas y el apoyo psicosocial a largo plazo seguirán siendo fundamentales para que puedan recuperarse, continuar aprendiendo y mirar hacia el futuro con esperanza.
Todo esto es posible, gracias a quienes nos apoyan.