Pedazos de hogar: juguetes que acompañan a la niñez desplazada por el conflicto en Líbano. Un oso rojo de peluche. Una muñeca. Cartas de UNO. Un balón de fútbol.
Cuando niñas y niños tienen que huir de sus hogares por un conflicto, muchas veces solo pueden llevar consigo unas pocas pertenencias. Pero entre todo lo que dejan atrás, hay objetos pequeños que se convierten en refugio emocional: juguetes, cuadernos o libros para colorear que les recuerdan quiénes son, de dónde vienen y la vida que extrañan.
En Líbano, más de un millón de personas continúan desplazadas debido al conflicto, entre ellas más de 400 mil niñas y niños.
Muchas familias viven hoy en refugios colectivos saturados, mientras otras permanecen en casas de familiares, amistades o incluso en tiendas improvisadas.
Desde Save the Children invitamos a ocho niñas y niños desplazados del sur de Líbano a compartir un objeto especial que lograron llevar consigo al abandonar sus hogares. Detrás de cada juguete o cuaderno hay una historia de miedo y separación, pero también de esperanza.
Sarah, de 6 años, logró llevar su oso rojo de peluche, un regalo de su papá. Wael, de 10, se aferra a su colección de carritos, que colecciona desde que tenía cinco años. Tala llevó un cuaderno para estudiar y un balón para jugar. Naya guarda con cariño su libro para colorear y sus lápices, regalos de su mamá. Farah solo pudo llevar una muñeca consigo y Nour logró llevar algunas pertenencias que significan mucho para ella: cartas de UNO y un libro para colorear.






Todos coinciden en algo: extrañan su hogar, su escuela, a sus amistades y la posibilidad de volver a sentirse seguros.
El impacto emocional del conflicto
Después de meses de desplazamiento, madres y padres también han notado cambios importantes en el comportamiento de sus hijas e hijos. Algunas niñas y niños tienen miedo de dormir solos, otros ya no pueden concentrarse o han perdido el apetito. Vivir en espacios saturados, sin privacidad ni lugares seguros para jugar, ha tenido un fuerte impacto en su bienestar emocional.
“Mis hijos siempre preguntan cuándo podrán volver a casa y regresar a la escuela. A veces no dicen cómo se sienten, pero sé que tienen miedo.” comparte Sarah, madre de tres niñas y niños desplazados.
Desde Save the Children seguimos brindando apoyo a las familias desplazadas mediante la distribución de alimentos, kits de higiene, artículos esenciales y actividades educativas y de apoyo psicosocial para niñas y niños.
También hacemos un llamado urgente a proteger a la niñez y garantizar que las familias puedan regresar a sus hogares de forma segura y digna.
Porque ningún niño o niña debería tener que elegir qué pedazo de su hogar llevar consigo para sobrevivir.