Historias que empiezan con mamá. En el Día de las Madres, queremos reconocer a quienes están desde el inicio: las que cuidan, sostienen y hacen posible que sus hijas e hijos sigan adelante, incluso en momentos difíciles.

Detrás de muchas historias y leyendas —de esas que crecen, que inspiran— hay una mamá que estuvo desde el inicio. En México, miles de mujeres hacen eso todos los días, incluso en contextos donde cuidar también implica resistir.

Hoy queremos compartir algunas de sus historias.

En Yucatán, Selena comienza cada día temprano. Prepara el desayuno, hace tortillas a mano y organiza todo antes de que sus hijos se vayan a la escuela.

Su hija Brenda, de 9 años, la acompaña en muchas de esas tareas. Le gusta ayudar, hacer preguntas y aprender todo lo que puede. Entre juegos, escuela y momentos en familia, va construyendo poco a poco su propio camino.

“El futuro que quiero para mis hijos es que tengan una carrera, que logren una vida mejor que la nuestra.”

Selena ha visto cambios importantes desde que sus hijos comenzaron a participar en los espacios de Save the Children. Hoy conviven más, participan con entusiasmo y desarrollan habilidades que les ayudan a sentirse más seguros de sí mismos.

En estos espacios, niñas y niños no solo aprenden: también encuentran un lugar donde pueden ser, compartir y crecer.

En Guerrero, Dulce ha tenido que tomar decisiones difíciles para proteger a su familia.

Cuando los huracanes golpearon su comunidad, ella y sus hijos tuvieron que dejar su hogar para ponerse a salvo. La segunda vez, lo perdieron todo.

“Perdimos todo… nos quedamos solo con lo que llevábamos puesto.”

A pesar de la incertidumbre, Dulce siguió adelante. Con el apoyo que le brindamos desde Save the Children, pudo cubrir necesidades urgentes como útiles escolares, ropa y artículos básicos para sus hijos.

Además, sus hijas e hijos encontraron en nuestros espacios seguros un lugar donde recuperar poco a poco la tranquilidad, convivir con otros niños y retomar su educación.

Hoy, su familia reconstruye su vida paso a paso, con la esperanza de un futuro mejor.

En Yucatán, Mirna, mamá de Berenice, ha estado presente en cada etapa de su crecimiento. Desde pequeña, acompañó a su hija en actividades y espacios comunitarios de Save the Children donde pudo aprender, convivir y fortalecer su confianza.

Con el paso de los años, vio cómo Berenice comenzó a imaginar un futuro distinto para sí misma. Hoy, a sus 15 años, sueña con estudiar medicina y llegar a la universidad.

“Save the Children me ha ayudado porque nos explican la importancia de tener metas y de luchar por ellas.”

A través de clubes comunitarios y cursos de verano, Berenice encontró espacios seguros donde desarrollar habilidades, compartir con otras adolescentes y descubrir que sus sueños también pueden hacerse realidad.

Para su Mirna, acompañarla en ese camino también significa verla crecer con seguridad y con metas más claras para su futuro.

Las historias de Selena, Dulce y Mirna, tienen algo en común: hacen todo lo posible para que sus hijas e hijos tengan oportunidades y puedan crecer sanos y protegidos.

En Save the Children trabajamos para que cada niña y niño tenga un espacio seguro donde crecer, aprender y sentirse seguro. Espacios que también acompañan a sus mamás y a sus familias y fortalecen el entorno en el que crecen.

Porque las grandes leyendas no empiezan solas.
Empiezan con alguien que cuida, que sostiene, que no se rinde.

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